sábado, 26 de noviembre de 2011

Un análisis de sangre para identificar el sexo del feto

Los análisis de sangre se están consolidando como un método fiable y seguro para conocer el sexo del bebé desde las primeras semanas de gestación, según un equipo de científicos de Estados Unidos que ha revisado la efectividad de esta nueva técnica, en comparación con otras como la amniocentesis o la ecografía.
La sangre de la madre presenta información suficiente para determinar el sexo del feto a partir de la séptima semana de embarazo, según los resultados de una revisión de 57 estudios sobre el tema, publicada en ‘Journal of the American Medical Association’ .
Esto representa una ventaja sobre la ya tradicional ecografía, que ha de esperar hasta la undécima semana y no ofrece tanta seguridad.
En cuanto a la amniocentesis, que permite estudiar el sexo y otras características genéticas del feto a partir de una muestra de líquido amniótico, se trata de una prueba invasiva que presenta un cierto riesgo, aunque mínimo, de malograr el embarazo. Por todo ello, los expertos consideran que el análisis de plasma sanguíneo, donde flotan fragmentos sueltos de los genes del futuro bebé, podría consolidarse como una técnica idónea tanto para determinar el sexo como para realizar otra clase de diagnósticos genéticos.
Los investigadores, de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, tras analizar los diferentes estudios que han evaluado la técnica, han llegado a la conclusión de que el sexo del feto puede determinarse correctamente mediante un análisis sanguíneo, a partir de la séptima semana, entre un 95% y un 99% de las veces. El porcentaje es muy superior al que se obtiene con la ecografía, técnica que no resulta concluyente en al menos un 7,5% de los casos, cuando se realiza a partir de la undécima semana.
Respecto a los análisis de orina, sin embargo, el estudio ha concluido que no son fiables para obtener información relativa al feto.
Conocer desde las primeras semanas el sexo del feto no sólo tiene una importante función social -ya que los padres desean saber este dato cuanto antes-, sino que permite evaluar la posible existencia de desórdenes genéticos ligados a los cromosomas sexuales (X e Y).
La técnica consiste en analizar los fragmentos de ADN no celular en el plasma, procedentes del feto; a partir de la séptima semana, la abundancia de estos fragmentos es suficiente para evaluar, en más del 95% de los casos, si el feto es portador del cromosoma Y (con lo que sería un varón) o no (de modo que sería mujer).
En varios países europeos, como España, Francia, Reino Unido u Holanda, los análisis sanguíneos ya están establecidos en mayor o menor medida, pese a la “ausencia de una evaluación formal de su efectividad.
En España, el primer centro en implantar los análisis sanguíneos para conocer el sexo del feto fue el Hospital Virgen de las Nieves de Granada, en el año 2008. El coste de la técnica, que aún no se ha extendido a nivel nacional, está cubierto por la Sanidad pública para las familias con antecedentes de enfermedades monogénicas.

Niños más fuertes con leche materna.


La lista de ventajas que tiene dar el pecho al bebé sigue creciendo. Se sabe que la leche materna protege al pequeño de numerosas enfermedades como la diarrea y la neumonía. Ahora, una investigación publicada en ‘Journal of Nutrition’ revela un beneficio más. Cuando el recién nacido sea adolescente tendrá más fuerza muscular en las piernas.
Un grupo de científicos, liderado por un investigador español, ha descubierto que dar el pecho beneficia a largo plazo a la condición física de los lactantes, cuando ya son adolescentes. “Nuestro objetivo era analizar la relación entre la duración de la lactancia materna recibida en edad infantil y su nivel físico en etapas posteriores”.
Y la relación fue positiva, ya que, comparados con aquellos que no se amamantaron nunca, los pequeños que tomaban leche materna entre tres y cinco meses o durante más de medio semestre tenían la mitad de riesgo de presentar bajo rendimiento en una de las pruebas físicas realizadas, el salto.
Para llegar a esta conclusión, los autores preguntaron a los padres y las madres de un total de 2.567 adolescentes sobre el tipo de alimentación que recibieron sus hijos al nacer y cuánto duró ésta. Por otro lado, los participantes del estudio realizaron varias pruebas físicas para poder evaluar su condición aeróbica y su fuerza muscular.
Según los resultados, la leche materna confiere más fuerza muscular en las piernas. Y dicha asociación se potenciaba cuanto más tiempo duraba dicha lactancia. Este tipo de alimentación (ya sea de manera exclusiva o combinada con otros alimentos) se asoció con un mayor rendimiento en la prueba del salto horizontal en niños y niñas, independientemente de factores morfológicos, como la masa grasa, la altura del adolescente o la cantidad de músculo.
Cabe recordar que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia indica que “si todos los niños y niñas fueran alimentados exclusivamente con lactancia desde el nacimiento, sería posible salvar cada año aproximadamente 1,5 millones de vidas“. Y las ventajas también se extienden a las madres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario.

¿Por qué lo llaman 9 meses…?


..Cuando quieren decir 40 semanas? Una de las primeras cosas que aprende una mujer cuando está embarazada es a contar el tiempo en el calendario por semanas. Así que pronto descubre que la gestación dura algo más de lo que siempre había pensado: casi 10 meses. Entonces, ¿por qué lo llaman nueve meses?
La clave de esta ‘cuenta de la vieja’ que pueden despistar a más de uno es que la duración del embarazo cambia dependiendo de si se cuenta desde la fecha de la última regla, o bien de la última ovulación.
El truco, es que la mayoría de mujeres sabe con precisión cuando menstruó por última vez, mientras que es imposible saber cuándo se produjo la ovulación (”salvo que el embarazo sea fruto de un único coito”). Por eso, de forma convencional, “en la consulta sumamos 280 días a la fecha de la última regla para calcular la fecha del parto”. Es decir, 40 semanas.
Si usted fuese una de esas mujeres capaces de calcular con precisión su ovulación (generalmente hacia los 14 días posteriores a la regla), “el tiempo real que pasa el feto en el útero desde la concepción hasta el parto es de 266 días” (equivalentes a los nueve meses que se han atribuido al embarazo toda la vida). Es decir, 38 semanas.
Debido a esas cuentas, se considera que el embarazo ha llegado a término cuando la mujer ha cumplido entre las semanas 37 y 42 de embarazo. Por debajo, se considera una gestación pretérmino, mientras que pasada la semana 42 se habla de un embarazo prolongado y en muchos centros optan por inducir el parto para evitar riesgos a la madre y a su bebé. “A partir de ese límite, la placenta, que es el pulmón del feto, se envejece; y eso puede causarle problemas de respiratorios y de alimentación”.
A pesar de los avances, de la ciencia, de los cambios sociales acaecidos, los 266 días de mantienen como una medida biológica inmutable. “La única diferencia es que antes se hablaba de meses lunares para calcular la salida de cuentas y ahora hemos recurrido a las semanas y los días, pero entre el 70%-80% de las mujeres cumple los 280 días después de su última regla”.

 Vía.Elmundo.es

El uso de ciertos antivirales es seguro en el embarazo.


Una de las preguntas más comunes entre las embarazas es qué medicamentos pueden tomar. La escasa información acerca del efecto de los fármacos durante la gestación, provocada por la ausencia de ensayos, restringe su uso en muchos casos. Gracias a un estudio danés, dos antivirales utilizados en infecciones por herpes pueden abandonar la ‘lista negra’ ya que su uso en el primer trimestre no provoca problemas en el embrión.
El periodo comprendido entre la segunda y la octava semana de embarazo es el más importante porque es cuando se forman los órganos del feto. Por eso, es la etapa de mayor susceptibilidad del embrión y todo lo que ocurre en ese tiempo puede tener graves consecuencias, como las malformaciones. Los ensayos clínicos con mujeres embarazadas no se llevan a cabo y la seguridad de los medicamentos en ellas es una incógnita hasta que las investigaciones con animales, en primer lugar, y los análisis postventa, en último, la determinan.
Los antivirales aciclovir, valaciclovir y famciclovir son fármacos muy utilizados ya que son el tratamiento para las infecciones por virus del herpes simple y del herpes zóster, dos infecciones muy comunes. Hasta la fecha, los ensayos realizados señalan que se trata de sustancias no teratogénicas; es decir, que no provocan malformaciones en el feto. Pero son estudios pequeños, de bajo poder estadístico.
Aunque la agencia americana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) los considera dentro de la categoría B, la segunda en nivel de seguridad respecto a su uso en gestantes, un grupo de investigadores daneses ha llevado a cabo un análisis con más de 800.000 recién nacidos para evaluar con mayor precisión los riesgos de estos antiherpéticos.
Los resultados, publicados esta semana en ‘Journal of the American Medical Association‘ (’JAMA’) indican que el uso de aciclovir y valaciclovir durante el primer trimestre del embarazo no eleva el riesgo de malformaciones en el feto. En cuanto al famciclovir, aunque los datos eran igualmente positivos, el número de usuarias era demasiado bajo para obtener una conclusión definitiva.
El aciclovir por este motivo es el antiviral sobre el que más información existe y por eso debería ser el fármaco de elección en la gestación.

¿Madres con ansiedad, hijos llorones?


¿Por qué llora mi bebé? Tener un hijo que no logra dormir más de dos horas seguidas, que llora sin parar y que se muestra inquieto no es fácil. Muchas se preguntan si son ellas las culpables de dicha irritabilidad.
Un grupo de investigadores españoles acaba de avanzar en la respuesta: la ansiedad de la madre eleva el riesgo de tener un bebé llorón. Salvo una excepción, los pequeños que nacen con una variante genética que les ‘protege’ y suaviza su temperamento.
En el estudio han participado 317 madres, con una media de edad de 32 años, que dieron a luz en el Hospital Clínico de Valencia. “Todas eran españolas y no siguieron tratamiento psiquiátrico durante la gestación. Pese a ello, un 20% había recibido terapia antes del embarazo y un 39% tenía antecedentes familiares de patología mental”, reza el ensayo, publicado en el último ‘Journal of Developmental Behavioral Pediatrics’.
Durante su ejecución, evaluaron el carácter de los bebés a través de un cuestionario a sus padres. Asimismo, se determinó si la madre padecía o no depresión postparto o ansiedad. También realizaron pruebas genéticas tanto en ellas como en sus bebés con sangre del cordón umbilical y periférica, en el caso de la progenitora.
Los datos revelan cómo la ansiedad o la preocupación excesiva de las madres influyen en el carácter de los hijos. Salvo si el niño tiene una determinada variante alélica del gen transportador de serotonina. Concretamente, aquéllos que poseen el alelo largo del 5-HTTLPR son mucho menos irritables, independientemente de que su madre tenga o no ansiedad”.
Este trabajo refuerza estudios previos de seguimiento que han demostrado que la ansiedad-depresión de la madre puede influir, no sólo de forma temprana en el temperamento del bebé, sino tener influencias posteriores en su desarrollo emocional y en la aparición posterior de problemas de conducta.

La edad no influye en la infertilidad masculina.

La edad no es un factor “influyente” en la infertilidad de los hombres a la hora de tener un hijo, a diferencia de otros factores como la mala alimentación o el consumo de tabaco y alcohol, que merman la capacidad reproductiva y afectan a la calidad del semen.
Tras la infertilidad de los varones se esconde un problema de bajo recuento o falta de movilidad de los espermatozoides, provocados por factores genéticos idiopáticos pero también otros externos, como la obesidad, el sobrepeso y los malos hábitos, sobre todo alimentarios.
Una dieta pobre en antioxidantes (vitaminas E, A, C, B-12, carnitina, arginina o selenio) actúa negativamente sobre el ADN espermático, mientras que otro importante micronutriente es el folato, esencial en el desarrollo de las células germinales, entre otras funciones.
Además, el tabaco unido al consumo excesivo de alcohol puede multiplicar los efectos negativos sobre el sistema reproductor masculino, como demuestran numerosos estudios que hablan de la capacidad mutagénica de los compuestos del tabaco sobre las células germinales.
Entre las drogas, la marihuana es la más consumida en todo el mundo y, al mismo tiempo, la que más puede afectar a la infertilidad masculina ya que contiene al menos 20 activos cannabinoides que se asocian a una disminución significativa en la concentración, movilidad y alteraciones en la morfología espermática.
El efecto del estrés cotidiano también se ha estudiado sobre si influye en el varón para concebir un hijo, ya que en aquellos que están sometidos a situaciones muy traumáticas y puntuales de estrés “la calidad de los espermatozoides se ve seriamente alterada”.
De hecho, “en las parejas sometidas a técnicas de reproducción asistida, que pueden estar sometidas a una gran carga de ansiedad y estrés, también se puede dar este hecho y es muy importante la ayuda psicológica”.

¿De donde venimos?

Este video de fama mundial, aborda con ternura y delicadeza un tema que muchas veces nos pone en un aprieto: explicarles a nuestros hijos ¿cómo han sido concebidos?, ¿porqué los órganos de papá y mamá son diferentes?, ¿qué significa hacer el amor?
Totalmente diseñado por expertos pedagogos y psicólogos, estos y muchos otros interrogantes son resueltos de forma moderna e inteligente.