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domingo, 6 de mayo de 2012

La quimioterapia al final del embarazo no perjudica al feto.

Uno de cada 1.000 o 2.000 embarazos se complica con la aparición de un cáncer, una situación difícil porque médico y paciente deben decidir qué es lo mejor para la mujer pero también para el feto.
Un nuevo estudio podría facilitar la toma de decisiones al determinar que la quimioterapia y la radioterapia no interfieren en el desarrollo del niño cuando se administran en los dos últimos trimestres de gestación. El trabajo, publicado en 'The Lancet' dentro de una serie sobre cáncer y embarazo, cuenta con un único precedente en 1991, cuando se comprobó el desarrollo de 82 niños expuestos a quimioterapia durante su gestación. Sus resultados positivos no se han replicado en estas dos décadas en las que la incidencia del cáncer en el embarazo aumenta a un ritmo de 2,5% anual, en la actualidad.
Un equipo del Instituto del Cáncer de Leuven (Bélgica), presenta ahora datos del seguimiento de 70 niños (nacidos de 68 embarazos) durante un periodo medio de 22,3 meses, aunque algunos de ellos tenían más de seis años en el momento en el que sus capacidades intelectuales y su salud cardiovascular fueron evaluadas. Las conclusiones son buenas.
"A pesar de la exposición prenatal a quimioterapia, radioterapia, revisiones y medicaciones, los resultados obtenidos por los niños de nuestro estudio no son diferentes de los de la población general". Con algunas matizaciones, debido al corto periodo de seguimiento y al gran retraso cognitivo que sufrían dos gemelos examinados, que podría tener algo que ver con estos tratamientos, aunque los médicos creen que no. El análisis de la evolución de estos 70 niños constató además los riesgos que tiene la prematuridad.
Muchas veces, cuando una paciente embarazada sufre cáncer se toma la decisión de adelantar el nacimiento del niño para poder tratar a la madre. Sin embargo, los resultados no aconsejan hacerlo.
Estos alumbramientos provocados "deben ser restringidos a aquellos casos en los que retrasar o interrumpir la quimioterapia materna puede afectar a la supervivencia de la mujer". También puede ser una opción "cuando el régimen quimioterápico no se haya utilizado antes en una gestante y no existan alternativas". Pero, salvo en estos casos, dar quimioterapia es lo ideal, ya que sus posibles efectos a largo plazo sobre el feto son inferiores a los beneficios que puede obtener la madre. Entre la semana 14 y hasta tres semanas antes del parto (nunca después de la 35 por el riesgo de que la mujer se ponga de parto de forma espontánea) es un tratamiento seguro para ambos.

Vía.Elmundo.es

sábado, 26 de noviembre de 2011

¿Cuánto tiempo hay que esperar para un nuevo embarazo tras un aborto?


Una de cada cinco mujeres experimentará un aborto espontáneo a lo largo de su vida. Al impacto psicológico que conlleva esta situación se suma la incertidumbre de no saber cuándo pueden volver a quedarse embarazadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que esperen seis meses antes de concebir otra vez. Sin embargo, una investigación con más de 30.000 mujeres contradice este consejo y concluye que cuanto antes vuelvan a gestar, menos posibilidades tienen de sufrir otro aborto o de experimentar complicaciones.
El asunto es controvertido. La recomendación de la OMS se basa más en los factores mentales -calcula que éste es el tiempo mínimo necesario que requieren las mujeres para recuperarse del trauma de perder a un hijo antes de que nazca- mientras que el nuevo trabajo, publicado en ‘British Medical Journal’ se centra en los aspectos fisiológicos, en la fertilidad y el cuerpo femenino.
Además, tampoco es lo mismo hablar de países occidentales, donde la maternidad es cada vez más tardía y la edad juega en contra de la madre primeriza, que de otros países del mundo, donde las chicas tienen hijos cuando son muy jóvenes y pueden permitirse esperar más tiempo tras un aborto.
En cualquier caso, la nueva investigación da cifras que no dejan lugar a dudas. Las mujeres que sufrieron un aborto en su primera gestación y que luego volvieron a quedarse embarazadas y que esperaron menos de seis meses para quedarse otra vez embarazadas tenían menos posibilidades de sufrir otro aborto, de padecer un embarazo ectópico (fuera del útero), de tener un parto prematuro (antes de las 36 semanas), de dar a luz mediante cesárea y de tener un niño con bajo peso (menos de 2,5 kilos). Tener un parto inducido fue la única cosa más común entre este grupo que en el de aquellas que esperaron más de seis meses.

“Retrasar el momento de concebir es particularmente problemático en el mundo occidental, porque las mujeres tienen hijos cada vez más tarde. Las mayores de 35 años tienen más dificultades para quedarse embarazadas; las que superan los 40 además tienen un 30% más posibilidades de sufrir un aborto, porcentaje que llega al 50% en el caso de sobrepasar los 45 años. Cualquier demora en los intentos de concebir en estos casos disminuye las posibilidades de tener un bebé sin problemas“.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Test de sangre, la futura alternativa a la amniocentesis.

Un análisis sanguíneo, rápido, seguro y no invasivo se postula como el candidato ideal para sustituir a la amniocentesis, la técnica que se utiliza en la actualidad para detectar malformaciones congénitas en el feto, pero que conlleva algunos riesgos. El Departamento de Salud del Reino Unido ha puesto casi 2,4 millones de euros sobre la mesa para investigar la nueva tecnología, que ofrece resultados muy alentadores.
La prueba es sencilla, mucho más que los actuales métodos para detectar si el niño viene con síndrome de Down o con alguna otra alteración cromosómica. La amniocentesis requiere una punción para extraer el líquido amniótico del interior del saco que rodea al feto y puede provocar el aborto en una de cada 100 mujeres que se someten a ella. La otra técnica estándar en estos momentos es la prueba de las vellosidades coriónicas, que también exige una inyección para obtener una muestra del tejido que rodea al feto y la placenta. En su lugar, el test en pruebas se basa en sacar una muestra sanguínea de la madre, que contiene pequeños fragmentos del ADN del bebé.
Además, se puede realizar en las primeras seis u ocho semanas de gestación, lo que ofrece a los padres más tiempo para hacerse a la idea en caso de que su bebé venga con problemas. Existen líneas de investigación muy interesantes en este sentido, pero es una prueba que todavía hay que validar y comprobar para que la aprueben las autoridades sanitarias, un proceso para el que aún queda tiempo.
En la actualidad se realiza la amniocentesis a cualquier mujer embarazada a partir de los 35 años ya que la edad es un factor de riesgo para que el niño nazca con malformaciones.
Los investigadores del Reino Unido dicen que la fiabilidad de este test a la hora de detectar defectos congénitos del feto es superior al 95%. Si es así y la relación coste-beneficio del nuevo test sanguíneo es buena, esta técnica podría tener una implantación mucho mayor en breve.

Un test de saliva para predecir los partos prematuros antes de la semana 34.


Un grupo de investigadores británicos ha comprobado que niveles bajos de progesterona en la saliva de las gestantes predicen que el nacimiento se producirá antes de la semana 34.
El hallazgo aparece en las páginas de la revista ‘The British Journal of Obstetrics and Gynecology‘y ofrece la posibilidad de desarrollar un sencillo test para identificar a las embarazadas con mayor riesgo de parir antes de tiempo. “Estamos encantados con los resultados de este estudio inicial. Respaldados por trabajos futuros, esperamos que tengan un impacto en el desarrollo de medidas preventivas para los partos prematuros“.
 Los investigadores, procedentes de la University College London y del King’s College London, tomaron muestras de saliva de las embarazadas desde la semana 24 hasta que se produjo el nacimiento.
El objetivo era medir la concentración de progesterona, la hormona más importante del parto. Después, en función del momento del parto, las participantes se dividieron en tres grupos: aquellas que dieron a luz antes de la semana 34 (prematuro extremo), las que lo hicieron entre la 34 y la 37 (prematuro) y las que tuvieron un parto a término.
Los análisis mostraron que las mujeres que tuvieron un parto prematuro extremo tenían niveles de progesterona significativamente inferiores a las de las demás parturientas.
Si se comprueba la validez de estos datos en otros estudios, como el que están diseñando actualmente estos investigadores, se podría idear un sencillo test que contaría con la ventaja de que la saliva es fácil de recoger, no hay necesidad de emplear agujas ni de tomar muestras de sangre.
Es una herramienta que no es agresiva y se  podrán prever los partos para que se den en centros que dispongan de medios para atender a prematuros extremos y también permitirá poner en marcha estrategias preventivas.
Los partos prematuros, en especial los que ocurren antes de la semana 34, están asociados con numerosas complicaciones y con una elevada tasa de mortalidad. Saber con antelación que una mujer tiene muchas posibilidades de que eso ocurra permitiría poner en marcha estrategias encaminadas a paliar estos problemas, como la administración de esteroides para promover la maduración pulmonar del feto.
Como siempre solo falta esperar a que se comercialice y se pueda realizar un uso cotidiano del mismo. Dará mucha seguridad a todos.

Documental. ¿Como piensa un Bebé?

Eduardo Punset nos guía por los primeros pensamientos del bebé, la importancia en el desarrollo de su personalidad posterior. Te recomendamos este documental para que te sirva de guía de cómo actuar en esos primeros momentos hasta los 2 años que será la época más importante de tu niño.;¿Qué pensabais que no veía Redes? no era broma cuando os lo decía. Jejeje



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domingo, 20 de noviembre de 2011

Sanidad permite seleccionar un embrión libre de cáncer.


La Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida ha dado luz verde a dos parejas que han solicitado tener un bebé libre de un cáncer hereditario, en un caso de mama y en otro de tiroides. Es la primera vez que la Comisión aprueba la aplicación de la selección genética de embriones en casos concretos de cáncer.
En el primer caso, presentado por la Generalitat de Catalunya, el embrión será seleccionado para evitar un cáncer de mama hereditario. La presencia del gen BRCA1, del cual es portadora la familia, se traduce en una neoplasia sumamente agresiva, que se desarrolla a edad temprana. Los antecedentes familiares demuestran la elevada penetrabilidad de este cáncer, que ha provocado varias muertes en diferentes generaciones.
La Comisión también ha autorizado el uso de esta técnica en otro caso de neoplasia endocrina múltiple (cáncer hereditario de tiroides), causado por el Gen MEN-2A, que se da únicamente en 1 de cada 35.000 personas. Este caso ha sido remitido por la Comunidad de Madrid.
De tener éxito el tratamiento, será la primera vez en España que nace un bebé libre de la predisposición al cáncer. Los expertos han considerado que estos casos reunían los requisitos imprescindibles de gravedad, aparición precoz y ausencia de tratamiento para recibir el visto bueno.
Además de las dos mencionadas, la Comisión ha analizado 11 solicitudes para seleccionar embriones sanos en parejas que son portadoras de enfermedades genéticas graves. Ocho de ellas (dos distrofias musculares fascio-escápulo-humeral y seis casos de enfermedad de Huntington) fueron aprobadas.
De los seis casos de selección genética de embriones con fines terapéuticos (tener un hijo para curar a un hermano), sólo dos recibieron luz verde por ser “los que cumplirían todos los requisitos establecidos en la ley”, matiza la nota del ministerio. Se trata de un caso de inmunodeficiencia severa por déficit de adenosín-deaminasa y un caso de beta talasemia, ambos en Andalucía.
El diagnóstico genético preimplantacional permite analizar el genoma de un embrión en busca posibles anomalías o factores de riesgo, como el gen BRCA1, antes de ser transferido al útero materno.
Esto permite, por un lado, que las parejas con un perfil genético de riesgo tengan un hijo libre de enfermedad pero también que conciban un bebé que pueda ayudar a curar a un hermano enfermo. Para eso, los expertos comprueban la histocompatibilidad (HLA) de los embriones y el hijo a curar para que las posibilidades de éxito de los trasplantes de cordón umbilical sean máximas.